Conocimiento + Esfuerzo = Logros

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Determinación

domingo, 5 de octubre de 2014

Tema 4: El síndrome general de adaptación y el proceso de supercompensación

El síndrome general de adaptación y el proceso de supercompensación
El síndrome general de adaptación (Seyle, 1936) y los procesos de súper compensación constituyen las claves del entrenamiento deportivo. Los programas de entrenamiento de los deportistas se conforman sobre los principios y las condiciones de estos procesos biológicos sin cuyo concurso hubiera sido impensable alcanzar los niveles obtenidos en la preparación condicional de los deportistas.  Seyle definió el síndrome general de adaptación como “la respuesta adaptativa e inespecífica del organismo ante cualquier estímulo a causa que pueda poner en peligro el equilibrio biológico”. Además, planteó que dicho proceso de adaptación “se lleva a cabo a lo largo de tres fases que caracterizaban y describían las reacciones que se producían en el organismo como producto de los estímulos propios de determinados tipos de enfermedad”:
·         1ra. Fase.-  Estado de alarma ante la existencia de un estímulo que altera el estado homeostático.
·         2da. Fase.- Reacción o resistencia a través de la cual el organismo inicia el proceso de adaptación a las características que ofrece el estímulo.
·         3ra. Fase.- Resultado final de la respuesta en función de la intensidad del estímulo empleado, que determina si existe adaptación o si por el contrario, se llega al agotamiento ante la imposibilidad de conseguirla.

Esquema del proceso básico de supercompensación.
En la figura anterior se puede observar la forma en la que se produce el fenómeno de la súper compensación y que no es la consecuencia directa de los efectos producidos por el entrenamiento dentro de los niveles de intensidad adecuados a cada caso para propiciar que los mecanismos de adaptación entren en acción. Cuando un estímulo rompe el equilibrio del organismo, se inicia un proceso de restauración biológica dirigido por el propio organismo que, en función de las características de dicho estimulo, es capaz de situarlo en un nivel superior de rendimiento, todo lo cual se conoce como síndrome general de adaptación.
En todo caso, el entrenamiento deportivo no solo se explica a través del fenómeno de la supercompensación, sino también a través de un proceso más amplio del que forman parte la fatiga, la recuperación y la súper compensación. Para poder mejorar el rendimiento se requiere un conocimiento exhaustivo de la forma en la que se producen las “curvas de fatiga” y también las condiciones del principio de la súper compensación. Para esfuerzos de resistencia, J. Fric plantea las siguientes alternativas para trabajar en la curva de fatiga:
·         Si se entrena en la fase en la que terminan los efectos de la súper compensación, el rendimiento físico se mantiene al mismo nivel o disminuye poco a poco. Esta forma es útil en los períodos de transición.
·         Si se entrena en la fase cumbre de la supercompensación, se produce en aumento progresivo del rendimiento. Esta forma se aconseja para el trabajo con principiantes y jóvenes o cuando aparecen problemas motores.
·         Para introducir otro entrenamiento duro en la fase de fatiga, antes de la recuperación, es necesario es necesario que sea por poco tiempo y que el deportista este bien entrenado. Además, posteriormente hay que introducir y cumplir los ciclos de recuperación que se requieran para caso. De esta manera, se pueden conseguir mejoras grandes del rendimiento.
La cuestión fundamental estriba en conocer con exactitud cuándo se esta produciendo el proceso de la supercompensación. De lo contrario, la aplicación de las cargas de entrenamiento siempre se realiza con altas dosis de subjetividad basadas en las intuiciones del entrenador o en observaciones subjetivas sobre determinados síntomas externos de fatiga. En todo caso, el conocimiento exacto de este factor tan decisivo solo es posible a través de evaluaciones o pruebas de laboratorio que no suelen estar al alcance de todos por el alto costo que implican. De esta manera, se podrían conocer los niveles de determinados indicadores tales como el fosfágeno, glucógeno, nitrógeno proteico, etc. Con la intención de facilitar al entrenador la posibilidad de obtener, de una forma sencillo, información acerca de los niveles de algunos de estos indicadores, L. Hudilk realizó un estudio de seguimiento basado en criterios de evaluación subjetiva al alcance de los entrenadores de acuerdo con un sistema de evaluación que seguía una escala de 3ª+3, a lo que añadió una evaluación empírica de la eficiencia obtenida en las sesiones anteriores. Todo ello, lo comparo con los planteamientos teóricos y obtuvo las siguientes conclusiones:
·         Los comienzos de la supercompensación se daban: con el farlek (después de 13 horas); con la velocidad en sesiones de 10x200m (después de 19 horas); con cuestas cortas de hasta 200m (después de 16 horas); con carreras cortas de hasta 3.000m (después de 24-30 horas); con carreras en el umbral anaerobio (40-44horas), aunque en este caso se daba una correlación/respuesta baja entre sus evaluaciones subjetivas y las presunciones teóricas.
·         El comienzo de la supercompensación en el caso de otros trabajos duros estaba en el límite marginal de las presunciones teóricas (48 horas con carreras de intervalos cortas de hasta 500m; 50 horas con carreras de intervalos largas de hasta 2.000m; y 48-50 horas con carreras largas superiores a 15 km.).
·         Los resultados obtenidos aconsejaban estudiar el problema durante mayor espacio de tiempo y con un número superior de deportistas. En todo caso, mediante los sistemas de evaluación subjetiva se pudo observar que el comienzo de la supercompensación ocurría más tarde de lo que indicaban las presunciones teóricas.
·         En los jóvenes se plantea que estos necesitan más tiempo para tener una recuperación suficiente y que el comienzo de la supercompensación ocurre más tarde en estas categorías.
Referencias
Lamb, D. (1989). Fisiología del ejercicio.  España: Pila Teleña.
Morehouse, E. & Millar, T. (1970).  Fisiología del ejercicio.  Argentina: Ateneo.

Seyle, H. (1952). El síndrome de adaptación. Canada: Inc. Med.

Tema 3: La adaptación biológica a las CE

La adaptación biológica a las cargas de entrenamiento (CE) como objetivo principal del entrenamiento
El comportamiento del organismo y, como consecuencia, las variaciones del metabolismo son posibles gracias a la intervención de mediadores bioquímicos que actúan a través de receptores especiales. En el entrenamiento deportivo, todos los aspectos relacionados con la dominante biológica adquieren una importancia decisiva.  De ahí que los procesos de adaptación del organismo al esfuerzo constituyan la clave fundamental del rendimiento físico.  El entrenamiento para el deporte de competición consiste en una secuencia de comportamientos bien organizados y biológicamente finalizados, de acuerdo con una forma de integración temporal de carácter micro y macro cíclico. La adaptación es, pues, un proceso que implica la variación del metabolismo debido a la unión de cada mediador con su receptor respectivo a escala celular (Zanon, 1992).  La adaptación es, pues, un proceso que implica la variación del número de receptores en las células de un órgano o grupo de órganos, con la finalidad de adecuar su metabolismo a nuevas exigencias. Este proceso se produce por la intervención coordinada de los mediadores bioquímicos pertenecientes a los tres sistemas fundamentales del organismo:
a.    El sistema nervioso.
b.    El sistema endocrino.
c.    El sistema inmunitario.
El sistema nervioso, produce mediadores químicos que operan casi en contacto con el lugar de emisión del  mismo mediador y del receptor en las estructuras conocidas como sinapsis y cuyo efecto sobre el metabolismo celular es inmediato. Por ello, las posibilidades de adaptación de este sistema son grandes de carácter inmediato y tremendamente plásticas, todo lo cual lo configura como el principal actor del proceso de adaptación.
El sistema endocrino produce mediadores bioquímicos que operan a distancia del lugar de emisión; sus efectos sobre el metabolismo celular son retardados y la formación de nuevos receptores se produce lentamente.
El sistema inmunitario opera a través de mediadores bioquímicos más complejos que actúan como agentes de reconocimiento y guardianes del metabolismo celular, controlando en todo momento que las variaciones metabólicas se produzcan de acuerdo con los niveles de adaptación exigidos en cada momento y para cada situación. Por ello, sus efectos se producen a largo plazo y son propios de un sistema particularmente relacionado con el estrés. Con la actuación integrada de estos tres sistemas de regulación, el organismo produce finalmente las variaciones del metabolismo requeridas para la adaptación con el objetivo de llevar los cambios energéticos a un nuevo nivel de exigencia. La actividad deportiva está caracterizada por la necesidad de mejorar los rendimientos de forma constante, en el terreno deportivo, la adaptación adquiere una dimensión particular caracterizada por la necesidad de evitar la estabilización de los cambios energéticos. Para ello, los comportamientos deben articularse en una sujeción de acciones realizadas en periodos cortos y largos de tiempo en los cuales se alternan reducciones y elevaciones cíclicas en las correspondientes transformaciones energéticas. Para Zanon (2005), esta forma ondulatoria que caracteriza el entrenamiento deportivo está justificada por dos razones fundamentales:
·         La necesidad de evitar la estabilización del metabolismo para un cierto nivel de adaptación.
·         La ritmicidad intrínseca de la actividad integradora de los tres grandes sistemas reguladores anteriormente descritos, cada uno de los cuales posee una actividad cíclica propia en función de la Edad, el Sexo y las condiciones Circadianas y Estaciónales.
Con todo, el entrenamiento deportivo supone aceptar la pérdida del equilibrio de los diferentes constantes biológicas de los sujetos con el objetivo de obtener mejores niveles de rendimiento. De ahí que para poder entender en su globalidad los procesos de adaptación haya que hacer referencia a dos aspectos que participan y los condicionan, como son la homeostasis y los niveles de estrés.  Cuando se habla de equilibrio, se habla de homeostasis. Esto es el intento por estabilizar las constantes vitales por ello la homeostasis se podría definir como el equilibrio dinámico entre los procesos que concurren al mantenimiento del sistema biológico y los que tienden a su destrucción. Por su parte, el estrés hace referencia a las condiciones en que queda el organismo cuando se ve sometido a estímulos, que en el terreno deportivo reconocemos como cargas de entretenimiento.
La figura que a continuación se expone, ofrece una propuesta de Viru (1994) acerca de los diferentes mecanismos que propician los procesos de adaptación a un trabajo muscular intenso representan el fundamento de la mejora del rendimiento deportivo en el contexto de una planificación del entrenamiento de carácter plurianual, tal y como han demostrado los especialistas que han estudiado este asunto en profundidad. De esta manera, se materializa la adaptación a largo plazo, lo cual aporta las condiciones necesarias para que el organismo pueda obtener cotas más altas de rendimiento y eficiencia motores.
                                                     


  Mecanismos de adaptación. (Adaptado de Viru, 1994)
Como un ejemplo de los efectos que se producen en un proceso plurianual, se tiene que las observaciones efectuadas sobre un deportista en relación con las variaciones de los índices de fuerza rápida que se producen, con carácter ondulatorio, en cada uno de los años comprendidos.  Con datos que revelan las variaciones que se producen en los procesos de adaptación a largo plazo en diferentes modalidades deportivas se han constatado los siguientes aspectos:
a.    En el proceso de perfeccionamiento del deportista, los niveles absolutos y medio de la preparación de la condición especial aumentan año tras año.
b.    El nivel inicial de la preparación de la condición especial, en cada ciclo anual, es menor que la existente en el ciclo final, aunque mayor que el inicial del ciclo anual anterior.
c.    Con la progresiva evolución del deportista, los promedios de incremento de los índices de la preparación de las condiciones especiales son menores a medida que transcurren los años.
Es decir, las cargas de entrenamiento tienden a individualizarse y, lo que es más importante, a especializarse como consecuencia de su adaptación a los requerimientos específicos de los gestos deportivos y a los objetivos de competición.
De hecho, el proceso externo de la adaptación es expresado a partir de la dinámica de los índices de la capacidad específica del rendimiento del deportista se puede representar de forma esquemática con dos curvas que se entrelazan tal y como muestra la siguiente figura: la curva B muestra la tendencia del rendimiento en el ciclo anual y la curva A, la tendencia de los cambios de las transformaciones que se deben a la adaptación, estables a largo plazo. Las primeras tienen carácter temporal, inestable e irreversible, mientras que las segundas representan la estabilidad.

Proceso de un entrenamiento plurianual. A = transformaciones estables morfo-funcionales en los sistemas orgánicos; B = transformaciones funcionales corrientes (ajuste).
Referencias
Verjoshanski, L.  (1990). Entrenamiento deportivo.  España: Roca.
Viru, A. (1991). Mecanismos de adaptación al entrenamiento.  Italia: Scuolla dello sport.

Zanon, S. (2005). Fundamentos de una nueva teoría del entrenamiento.  Italia: Fidal.

Tema 2: Principios metodológicos del entrenamiento

Principios metodológicos del entrenamiento
El trabajo del entrenamiento debe atenerse a una serie de principios generales que hay que considerar cuando se diseñe cualquier plan de preparación deportiva, dirigido a la mejora de la capacidad funcional de los deportistas.  Dichos principios establecen las condiciones básicas a partir de las cuales se logra la adaptación del organismo a las situaciones de estrés que conlleva la práctica deportiva y como consecuencia última, abren la posibilidad a la mejora del rendimiento motor y funcional. De hecho, estos principios metodológicos han establecido las claves fundamentales para el establecimiento de las diferentes propuestas teóricas que a partir de los años cincuenta han revolucionado el contexto de la planificación del entrenamiento.
Cada deporte requiere una metodología diferenciada. Sin embargo, en lo que concierne al aprendizaje de la técnica, a la mejora de la capacidad física especifica o a la optimización de los recursos tácticos estratégicos, los principios que rigen el proceso general del acondicionamiento físico constituyen normas de uso común. De todos ellos, quisiéramos destacar los siguientes: principio de la continuidad, principio del crecimiento paulatino del esfuerzo, principio de la especificidad, principio de la transferencia, y principio de la individualización.
Principio de la unidad funcional
Como punto de partida hay que considerar que el organismo funciona y reacciona como un todo. Cada uno de los órganos y sistemas se encuentran interrelacionados (corazón, sistema respiratorio, aparato endocrino, etc.), y por ello el entrenamiento del deportista debe ser abordado desde una perspectiva global con formas de desarrollo simultaneas y paralelas que, en todo caso y atendiendo a las características específicas de la modalidad deportiva, podrá poner un mayor énfasis en el tratamiento de una función o un sistema determinados.
Principio de la continuidad
Para conseguir una mejora de la capacidad física del deportista es necesario que la actividad física se realice de forma continua. Está demostrando que todo esfuerzo físico que se interrumpe por un periodo prolongado de tiempo termina por no crear hábito y como consecuencia, es incapaz de proporcionar una mejora funcional. Así pues, para conseguir un crecimiento constante de la capacidad funcional del organismo es necesario que cada esfuerzo se realice sobre la base de capacidades de trabajo incrementadas como efecto de un trabajo continuado. En este contexto, la clave del problema reside en la dinámica que debe presidir la relación idónea entre intensidad de los estímulos de entretenimiento y tiempo de recuperación entre éstos. Así se puede establecer que unos estímulos bajos y unos descansos largos no entrenan; que unos estímulos altos o muy altos acompañados de unos descansos excesivamente cortos tienden a sobreentrenar y descender el nivel de la capacidad funcional, y que unos estímulos medios y medio-altos acompañados de unos períodos de descanso proporcionales a los efectos inmediatos del entrenamiento son precisamente los que favorecen las mejoras y el entrenamiento.
Principio del crecimiento paulatino del esfuerzo
La mayor a menor duración de la vida deportiva de un sujeto depende de su capacidad solo se adquiere si durante el proceso de entrenamiento dichos sujetos se someten a unas cargas de entrenamiento ordenadas de acuerdo con un proceso continuo y permanente en el crecimiento paulatino del esfuerzo.  Esta es la vía adecuada para conseguir que se produzca un incremento de la movilización de las reservas energéticas y, como consecuencia, una intensificación de los procesos de súper compensación.
Principio de la especificidad
La preparación de los deportistas debe realizarse de acuerdo con las exigencias específicas y singularidades de cada modalidad deportiva y, más concretamente, de acuerdo con el resultado deportivo fundamental. Puesto que le desarrollo de la capacidad de fuerza es un aspecto capital en muchas modalidades deportivas, hay que considerar que la aplicación de las fuerzas y su ritmo de ejecución requieren un tratamiento diferenciado. Precisamente, el estudio de estas singularidades ha propiciado el establecimiento de nuevos sistemas de preparación ajustadas a las necesidades específicas de cada deporte. Como un ejemplo de ello, en los deportes de equipo cada día se presta más importancia a la preparación física  con balón como una necesidad estratégica de desarrollo específico.
Principio de la transferencia
El principio de la transferencia se refiere a los efectos que unos ejercicios ejercen sobre otros en función del grado de similitud entre ambos o en sus efectos inmediatos. Más concretamente, se plantea la influencia, positiva o negativa, que determinados estereotipos ajenos a una especialidad deportiva pueden ejercer sobre la formación de los estereotipos específicos. Así por ejemplo, la realización de determinados ejercicios de fuerza podrían influir positivamente en la mejora de la velocidad de traslación. Por el contrario, la realización de determinados ejercicios de resistencia podría perjudicar la  mejora de la velocidad. El adiestramiento para la mejora de un factor puede aumentar la de otros factores complementarios siempre y cuando los ejercicios que se realicen para la mejora de aquel tengan relación con la especialidad que se practica. Por ello, los técnicos deportivos deben estudiar meticulosamente estas posibles interferencias sean mínimas y se pueda utilizar al máximo su poder multiplicador.
Principio de la individualización
Este principio está determinado por las características morfo-fisiológicas y funcionales del deportista. Cada sujeto constituye un caso individual desde los puntos de vista antropométrico, funcional, motor, psicológico, de adaptación, etc. Y por ello cada sujeto reacciona de forma diferenciada  a estímulos idénticos, e incluso esas diferencias se pueden dar también en un mismo sujeto en función del período en el que se apliquen las cargas. Estas diferencias en las reacciones del sistema motor y de otros órganos a distintas cargas de entrenamiento entre sujetos y en un mismo sujeto conducen a admitir que las modificaciones del gesto y del resultado deportivo, así como las transformaciones hormonales, metabólicas, endocrinas, etc. Durante el proceso de entrenamiento, ejercen una influencia decisiva sobre la capacidad de reacción al esfuerzo del organismo de cada individuo. Con todo, se puede concluir diciendo que en la medida en que la eficiencia funcional, la neuro-dinámica cerebral y el régimen de reposo y trabajo son distintos en cada sujeto, la aplicación de los estímulos de entretenimiento debe efectuarse a partir de una estricta individualización de los medios que se empleen.
Referencias
Campos, J. & Ramón, V. (2001).  Teoría y planificación del entrenamiento deportivo.  España: Paidotribo.
García, M., Navarro, M. & Ruiz, A. (2004).  Bases teóricas y metodológicas del entrenamiento deportivo.  España: Paidotribo.

Grosser, M., & Starischa, S. (1988). Principios del entrenamiento deportivo.  España: Roca.

Tema 1: Concepto de Entrenamiento

Concepto de entrenamiento deportivo
El entrenamiento deportivo constituye el elemento esencial a través del cual se puede interpretar y entender el avance y el desarrollo del deporte moderno.  Los resultados obtenidos por los deportistas son consecuencia directa de la aplicación de sofisticados sistemas y programas de entrenamiento, los cuales han ido implementándose y mejorando gracias a las aportaciones provenientes de las nominadas ciencias aplicadas al deporte.
La teoría del entrenamiento como ámbito científico se ha convertido en una disciplina en torno a la cual los más cualificados científicos y técnicos deportivos han ido descubriendo nuevas formas de trabajo, las cuales han acabado favoreciendo el progreso en un campo de la excelencia motriz como es el que representa el deporte de competición.  En todo caso, al igual que sucede en otros campos como el mundo del motor o de la aviación, los avances que se producen en el entrenamiento de los deportistas de elite terminan aplicándose más tarde en el deporte recreativo, en el deporte-salud, en el campo del aprendizaje o en el de la educación.
Con todo el deporte ofrece un campo de acción dinámico que lo convierte en un ámbito idóneo para poner en práctica teorías científicas y observar sus resultados. Por ello no es extraño que desde diversas Ciencias (medicina, fisiología, biología, psicología, sociología…) hayan surgido aportaciones valiosas que han terminado ampliando la capacidad humana para progresar en el rendimiento motor-deportivo.
Sin embargo, convendría diferenciar dos ámbitos importantes que, aunque cercanos, constituyen magnitudes diferentes de un mismo problema: por un lado, hay que considerar lo que representa la preparación del deportista y, por otro, lo que representa el entrenamiento deportivo propiamente dicho.  La disposición del deportista para alcanzar determinadas metas o performances es una consecuencia de un estado dinámico caracterizado por el nivel alcanzado por dicho deportista en relación con su capacidad física y pizca, por el grado de perfeccionamiento y por su capacidad de ejecución y dominio de habilidades.  De ahí, que Matveiev, L (1978), definiera la preparación del deportista como “el proceso multifacético de utilización racional del total de factores (medios, métodos y condiciones) que permiten influir de manera dirigida sobre el crecimiento del deportista y asegurar el grado necesario de disposición para alcanzar elevadas marcas deportivas”. Así, la preparación del deportista, como proceso sistemático, incluiría los siguientes componentes:
·         El entrenamiento deportivo.
·         La competición.
·         Los factores complementarios al entrenamiento con capacidad para intensificar su efecto o acelerar los procesos de restauración después de las cargas.
Por otro lado el entrenamiento deportivo representa la estructura principal para poner en práctica la preparación del deportista. Es la forma fundamental de preparación del deportista, basada en ejercicios sistemáticos, y en esencia, constituye un proceso organizado pedagógicamente con el objeto de dirigir la evolución del deportista. Estamos por tanto, ante un proceso cuyos rasgos más decisivos son los siguientes (Matveiev, 1985):
1.    El entrenamiento deportivo representa un proceso didácticamente organizado que se caracteriza por aplicar rigurosamente todas las formas del proceso de enseñanza, educación y auto educación.
2.    La base del entrenamiento está constituida por un sistema metodológico para la aplicación de los ejercicios físicos con objeto de lograr el mayor efecto posible de desarrollo.
Algunos autores hacen especial hincapié en la amplitud del entrenamiento deportivo como proceso, lo cual conduce a entender lo más  como lo que hemos denominado preparación del deportista. En esta línea, y en sentido amplio, Nadori plantea el entrenamiento deportivo como un proceso sistemático de preparación de los deportistas para el alto rendimiento, que lleva asociado un desarrollo paralelo de la personalidad. Un proceso, por otra parte, basado en principios científicos. Así la consecución de la excelencia en el deporte requiere la existencia de las siguientes condiciones:
·         Condición psicológica y moral.
·         Desarrollo del potencial físico.
·         Perfecto dominio de la técnica de ejecución.
·         Dominio de los aspectos Tácticos.
·         Buen comportamiento en competición.
Con todo, el entrenamiento deportivo ofrece el marco general a las trayectorias deportivas cuya característica fundamental es su propia especificidad como forma de adaptación a los requerimientos propios de cada modalidad deportiva. Por ello, los objetivos del entrenamiento deportista podrían centrarse en los siguientes aspectos:
1.    Desarrollo de una capacidad físico-deportiva general y especial.
2.    Establecimiento de una progresiva especialización.
3.    Diseño de un proceso subdividido en fases en función del nivel del deportista:
a.    Entrenamiento para principiantes.
b.    Entrenamientos para deportistas avanzados.
Referencias
Matveiev, L.  (2004). El proceso del entrenamiento deportivo.  .  Buenos Aires, Argentina: Stadium.
Matveiev, L. (1985). Fundamentos del entrenamiento deportivo.  Moscú, URSS: Ruduga.
Pérez, J & Pérez, D. (2009).  El entrenamiento deportivo: conceptos, modelos y aportes científicos relacionados con la actividad deportiva. Consultado el 4 de octubre de 2014. Recuperado de: http://www.efdeportes.com/efd129/el-entrenamiento-deportivo-conceptos-modelos-y-aportes-cientificos.htm


Contenidos temáticos

Introducción
El sistema de entrenamiento deportivo es el proceso de enseñanza – instrucción – aprendizaje que realiza en binomio entrenador – deportista, que está sujeto a las leyes de educación del hombre, siendo constituido por tres partes: Los entrenamientos, La competición y los factores complementarios (salud, higiene, nutrición, descanso, conocimiento del deporte, nivel de entrenamiento, etc.); para tener, primeramente conocimiento y posteriormente comprensión de los procesos del entrenamiento es necesario abordar las bases teóricas y metodológicas que lo integran, sin estas bases no es posible direccionar los trabajos que efectúa el entrenador en el deportista.  Por lo que, para este curso es importante atender el siguiente:
Objetivo de la asignatura
·         Identificar los elementos generales teóricos y prácticos de la teoría y metodología del entrenamiento deportivo que condicionan el proceso de la preparación del deportista.

Contenidos temáticos
1.    Concepto de entrenamiento deportivo.
2.    Principios metodológicos del entrenamiento deportivo.
3.    La adaptación biológica a las cargas como objetivo principal del entrenamiento.
4.    El síndrome general de adaptación y el proceso de supercompensación.
5.    Aplicación de las cargas de entrenamiento.
6.    Los efectos de la aplicación de las cargas de entrenamiento.
a.    Efectos inmediatos.
b.    Efectos retardados.
c.    Efectos acumulados.
d.    Efectos parciales.
e.    Efectos residuales.

7.    La recuperación.